Lo primero que uno piensa cuando habla de un tesoro es en algo muy pero muy valioso, que se encuentra guardado, oculto.
Los piratas escondían sus tesoros para luego, en el momento apropiado, volver a buscarlos.
Esta búsqueda es como una aventura de pirata, para que ellos encuentren sus tesoros.
Tesoros escondidos, bajo siete llaves, en el lugar más hermoso del mundo, sus almas.
Todos tenemos algo que nos hace únicos e irrepetibles, algunos lo llaman tesoro, otros lo llamamos don.
Un don, oculto, que espera ser descubierto para darle un sentido a nuestra vida, a nuestra búsqueda, a nuestro viaje.
Y como en todo viaje, como en toda búsqueda del tesoro, hay pistas, coordenadas, señales.
No es soplar y alisar el rulo, uno se pierde, se enoja, quiere colgar los ruleros.
Pero el viaje, la búsqueda, también tiene que ser una gran diversión.
No hay que olvidarse, la búsqueda del tesoro es, sobre todo, una gran fiesta.
De eso se trata, no? De ser un gran pirata, de encontrar el tesoro exacto en el momento justo.
El tesoro es la zanahoria de a historia, eso que hace que la historia comience, avance.
El tesoro es como nuestro imán, sin darnos cuenta de a poco nos atrae hacia él.
El tesoro es una voz en el fondo de tu alma que te pregunta ¿Quién quiero ser?
¿Qué quiero ser?
¿Qué puedo ser?
Y la que te frisa el rulo ¿Podré?
Solo hay una forma de saberlo y es haciendo la búsqueda de ese tesoro tan tan valiosa.
Ese tesoro, esa vocación, ese don o esa habilidad a través de la cual queremos dejar nuestro sello,
nuestra huella en el mundo.
Nuestro tesoro es ese poder que empuja para salir, y muchas veces a pesar nuestro.
Todos guardamos un tesoro, un don, como una semilla chiquita en el centro de nuestra alma.
Solo se trata de regar, de hacer crecer lentamente esa semilla hasta que sea un árbol.
Tesoro guys. A ver, yo les explico. Es como el rulo, siempre vuelve, una y otra vez vuelve vuelve vuelve. Está ahí, solo hace falta mirar con los ojos abiertos.
A veces, al final de la búsqueda, no aparece el tesoro que estábamos buscando.
No se llega fácil al tesoro, por eso vale.
Un buen maestro es el que te ayuda a encontrar tu don.
Uno malo, es que te dice que no sueñes sino que hagas algo útil en la vida.
Útil es descubrir y utilizar tu don, eso para lo que sos único, para lo que sos un crack.
Un tesoro es valioso porque perderlo significaría perderlos.
En la búsqueda del tesoro uno deja su lugar, su burbuja, y sale al mundo a buscar algo que no sabe que es, pero está, creemos, ahí afuera esperándonos.
Creemos que el don, la habilidad, consiste en encontrar ese gran tesoro.
Pero el tesoro es precisamente ese don, encontrar ese don, eso para lo que estamos hechos. Ese es el sentido de la búsqueda.
• Sucede que muchas veces pienso y reflexiono en lugar de reír. Sucede que muchas veces me alejo en lugar de acercarme. Sucede que muchas veces prefiero pasar sin ser advertida. Sucede que muchas veces mis labios se pelean con mis palabras, y entonces me sumerjo en el mundo de los versos, en el mundo del lenguaje mudo de las palabras atrapadas en el papel~
jueves, 3 de diciembre de 2009
CASI . La odisea (L)
Este viaje empezó hace mucho tiempo, incluso antes de que naciéramos.
Es un largo viaje a casa, un viaje que parece no terminar nunca.
Me enojo, me enojo mucho con todo lo que tuvimos que sufrir.
Me enojo con la misión ¿Por qué tenemos que tener una misión?
Vi mucho más de lo que estaba preparada para ver, vi hasta lo que no quería ver.
Giré con la rueda, abajo, arriba y abajo otra vez.
Siempre quise ser una chica normal. Tener mi familia, mis amigos, mi novio, y mis problemas de chica normal
¿eso era mucho pedir?
Volver a casa se nos volvió complicado.
Un kilombo tras otro, nunca un poco de paz.
Pero nunca estuvimos solos.
Siempre estuvimos en familia, en casa, incluso estando lejos de casa.
: Nuestra vida no fue fácil, pero si me dieran a elegir, elegiría volver a vivir todas y cada una de las cosas que vivimos.
Aunque me enoje tenemos una misión y la vamos a pelear, hasta el final.
Porque la vida no te da un problema sin darte también la capacidad de resolverla.
Mis amigos y yo siempre le encontramos la vuelta, aunque nuestra vida sea una “olisea”.
Odisea Mar. No me corrijas!
Volver a casa, eso es lo que todos queremos, pero cuando sos el capitán del barco el dolor que
no podés evitarle a los demás duele más que tu propio dolor.
Cuando éramos chicos los grandes decidían por nosotros.
Crecer tal vez sea empezar a tomar tus propias decisiones.
Tacho: Crecer tal vez sea empezar a entender lo valioso de la vida, los afectos.
La mentira es un bálsamo que enferma, la verdad a veces es un dolor que cura. La verdad duele, pero te lleva a casa.
Nosotros estamos en una odisea, pero le damos pelea y siempre, siempre estamos rumbo a casa.
Como podemos, a los golpes, a los tropiezos, estamos en un viaje de decisiones, decisiones que te pueden cambiar la vida.
todos arriba del mismo barco, llorando juntos y riendo juntos, sabiendo que la mejor manera de cuidarte es cuidando a los demás.Mi mamá me lo decía, “la vida es una rueda”, y recién ahora lo entiendo, y lo acepto y ruedo con ella.
Me fui de casa lleno de miedo, de tristezas, de vacíos. Hoy vuelvo a casa, sobre todo con coraje y mucho amor.
Lo importante es no apartarse del camino, viajar siempre rumbo a casa, rumbo a vos mismo, a tu corazón.
Empezamos este viaje lleno de preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?
Si fallamos, si no encontramos lo que venimos a buscar…
Nos fuimos al pasto, pegamos volantazos, algunos palos también nos pegamos, pero aprendimos.
Tuvimos que quedarnos sordos, ciegos y mudos para poder enfrentar nuestra misión.
Necesitábamos dejar atrás ese niño que fuimos para ponernos de pie y vivir esta odisea.
Perdimos muchas cosas en este viaje.
Pero nos animamos, nos atrevimos, viajamos.
: Somos los mismos, somos distintos.
Si jamás se termina de aprender ¿terminará entonces este viaje? ¿Queremos que termine?
Eso que nos falta es lo que deseamos, y esta odisea es el viaje para alcanzarlo.
Esta odisea es una utopía, es ese horizonte que nos sirve para caminar.
Este viaje fue tirarse a la pileta sin saber nadar, porque solo así se aprende a nadar, nadando, y a luchar, luchando.
Empastamos la bujía, nos maltratamos, nos separamos y nos volvimos a juntar.
En esta odisea vimos lo bueno y lo malo, fue nuestro mejor sueño y nuestra peor pesadilla.
Ahora estamos despertando, estamos abriendo los ojos, creo que para volvernos a ver.
Nos costó mucho alcanzar la felicidad en esta odisea, debe ser por eso que tengo tanto miedo de perderla una vez más.
Es un largo viaje a casa, un viaje que parece no terminar nunca.
Me enojo, me enojo mucho con todo lo que tuvimos que sufrir.
Me enojo con la misión ¿Por qué tenemos que tener una misión?
Vi mucho más de lo que estaba preparada para ver, vi hasta lo que no quería ver.
Giré con la rueda, abajo, arriba y abajo otra vez.
Siempre quise ser una chica normal. Tener mi familia, mis amigos, mi novio, y mis problemas de chica normal
¿eso era mucho pedir?
Volver a casa se nos volvió complicado.
Un kilombo tras otro, nunca un poco de paz.
Pero nunca estuvimos solos.
Siempre estuvimos en familia, en casa, incluso estando lejos de casa.
: Nuestra vida no fue fácil, pero si me dieran a elegir, elegiría volver a vivir todas y cada una de las cosas que vivimos.
Aunque me enoje tenemos una misión y la vamos a pelear, hasta el final.
Porque la vida no te da un problema sin darte también la capacidad de resolverla.
Mis amigos y yo siempre le encontramos la vuelta, aunque nuestra vida sea una “olisea”.
Odisea Mar. No me corrijas!
Volver a casa, eso es lo que todos queremos, pero cuando sos el capitán del barco el dolor que
no podés evitarle a los demás duele más que tu propio dolor.
Cuando éramos chicos los grandes decidían por nosotros.
Crecer tal vez sea empezar a tomar tus propias decisiones.
Tacho: Crecer tal vez sea empezar a entender lo valioso de la vida, los afectos.
La mentira es un bálsamo que enferma, la verdad a veces es un dolor que cura. La verdad duele, pero te lleva a casa.
Nosotros estamos en una odisea, pero le damos pelea y siempre, siempre estamos rumbo a casa.
Como podemos, a los golpes, a los tropiezos, estamos en un viaje de decisiones, decisiones que te pueden cambiar la vida.
todos arriba del mismo barco, llorando juntos y riendo juntos, sabiendo que la mejor manera de cuidarte es cuidando a los demás.Mi mamá me lo decía, “la vida es una rueda”, y recién ahora lo entiendo, y lo acepto y ruedo con ella.
Me fui de casa lleno de miedo, de tristezas, de vacíos. Hoy vuelvo a casa, sobre todo con coraje y mucho amor.
Lo importante es no apartarse del camino, viajar siempre rumbo a casa, rumbo a vos mismo, a tu corazón.
Empezamos este viaje lleno de preguntas ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?
Si fallamos, si no encontramos lo que venimos a buscar…
Nos fuimos al pasto, pegamos volantazos, algunos palos también nos pegamos, pero aprendimos.
Tuvimos que quedarnos sordos, ciegos y mudos para poder enfrentar nuestra misión.
Necesitábamos dejar atrás ese niño que fuimos para ponernos de pie y vivir esta odisea.
Perdimos muchas cosas en este viaje.
Pero nos animamos, nos atrevimos, viajamos.
: Somos los mismos, somos distintos.
Si jamás se termina de aprender ¿terminará entonces este viaje? ¿Queremos que termine?
Eso que nos falta es lo que deseamos, y esta odisea es el viaje para alcanzarlo.
Esta odisea es una utopía, es ese horizonte que nos sirve para caminar.
Este viaje fue tirarse a la pileta sin saber nadar, porque solo así se aprende a nadar, nadando, y a luchar, luchando.
Empastamos la bujía, nos maltratamos, nos separamos y nos volvimos a juntar.
En esta odisea vimos lo bueno y lo malo, fue nuestro mejor sueño y nuestra peor pesadilla.
Ahora estamos despertando, estamos abriendo los ojos, creo que para volvernos a ver.
Nos costó mucho alcanzar la felicidad en esta odisea, debe ser por eso que tengo tanto miedo de perderla una vez más.
CASI . Mientras todos lloramos .
Hasta que conocí a mi hija mi vida era solo lo que yo quería, lo que yo necesitaba, yo antes que nadie y sin importarme nadie.
Dicen que los que menos tienen son los más solidarios ¿será porque comprenden en carne propia el dolor del otro?
Solidaridad, tal vez sea comprender que no hay felicidad de uno si no hay felicidad de todos.
Cuando sos madre no hay felicidad posible para vos si no podes darle una vida feliz a tu hijo.
No podes ser feliz si el ser que amas no es feliz.
Pero la verdadera solidaridad es cuando extendes tu amor, cuando el otro, por el solo hecho de ser un ser humano,
te importa.
Ser solidario es arriesgarse por el otro, con determinación, sin dudarlo, es jugarse.
Uno es solidario cuando siente el profundo deber de cuidar al resto como si fueran sus hijos.
La solidaridad aparece cuando entendemos que todos somos lo mismo, somos uno.
Ponerte en el lugar del otro.
Amar al otro como si fueras vos mismo.
Que tu vida valga por el valor que le das a la vida de los demás.
Conocí el mundo, sus lugares más exóticos. Viajé por tierra, por aire, por mar, fui lo que quise ser, y confieso que mientras todos estaban llorando yo estaba de fiesta, y después maldije que muchos estuvieran de fiesta mientras yo lloraba la perdida de mi hija.
Ahora sé que ya no hay fiesta para mi mientras otros lloran, ahora por fin encontré una buena razón para morir.
Dicen que los que menos tienen son los más solidarios ¿será porque comprenden en carne propia el dolor del otro?
Solidaridad, tal vez sea comprender que no hay felicidad de uno si no hay felicidad de todos.
Cuando sos madre no hay felicidad posible para vos si no podes darle una vida feliz a tu hijo.
No podes ser feliz si el ser que amas no es feliz.
Pero la verdadera solidaridad es cuando extendes tu amor, cuando el otro, por el solo hecho de ser un ser humano,
te importa.
Ser solidario es arriesgarse por el otro, con determinación, sin dudarlo, es jugarse.
Uno es solidario cuando siente el profundo deber de cuidar al resto como si fueran sus hijos.
La solidaridad aparece cuando entendemos que todos somos lo mismo, somos uno.
Ponerte en el lugar del otro.
Amar al otro como si fueras vos mismo.
Que tu vida valga por el valor que le das a la vida de los demás.
Conocí el mundo, sus lugares más exóticos. Viajé por tierra, por aire, por mar, fui lo que quise ser, y confieso que mientras todos estaban llorando yo estaba de fiesta, y después maldije que muchos estuvieran de fiesta mientras yo lloraba la perdida de mi hija.
Ahora sé que ya no hay fiesta para mi mientras otros lloran, ahora por fin encontré una buena razón para morir.
CASI. Soluciones magicas .
No necesito habilidades para estar bien, no necesito magia ni vidas mágicas.
Me parece que más que pedir habilidades tengo que agradecer.
No sé, todo tengo que agradecer. La familia que tengo allá, los amigos que tengo acá, viajar en el tiempo.
Es mágico. Y sí, hay mil bondis y cosas que pasan pero lo más importante es que hay mucho amor.
¿Y existe algo más mágico que el amor? El amor es tan mágico que no se explica.
Cualquiera puede hacer magia, con una mirada, con una caricia, con una palabra.
Podes hacer aparecer algo que parecía imposible.
El amor y la magia son anónimos, no tienen nombre, ni cara ni voz, hasta que aparecen y te cambian la vida.
Todos los días uno puede hacer magia. Todos los días podemos ser magos, descubrir nuestras habilidades y usarlas.
Sin superpoderes, sin trucos, sin ilusiones, hacer magia con lo que se tiene, y sonreír.
Ya lo dijo el dolape, el mago, si uno cree, si tiene fe en lo que ve, eso que ve es real.
No hace falta ser magos por un día, solo hay que abrir los ojos y ver, en una comida, en un olor, en una mirada.
La magia que la vida nos regala todos los días.
Siempre buscamos soluciones mágicas, adelgazar en tres días, hacerse rico en tres semanas, y ahí no está la magia de la vida.
La vida no nos regala fórmulas mágicas, eso pasa en el cine, en los libros, en la tele.
La vida si está llena de magia, de misterios, de sorpresas, de ilusiones, de trucos.
Tal vez nos gustaría ser magos por un día, porque nada nos garantiza que algo no nos parte el eje y nos robe la magia,
nos rompa la ilusión, nos quite el amor, la vida.
Pero yo creo que es mucho mejor confiar en la magia que en las soluciones mágicas.
Me parece que más que pedir habilidades tengo que agradecer.
No sé, todo tengo que agradecer. La familia que tengo allá, los amigos que tengo acá, viajar en el tiempo.
Es mágico. Y sí, hay mil bondis y cosas que pasan pero lo más importante es que hay mucho amor.
¿Y existe algo más mágico que el amor? El amor es tan mágico que no se explica.
Cualquiera puede hacer magia, con una mirada, con una caricia, con una palabra.
Podes hacer aparecer algo que parecía imposible.
El amor y la magia son anónimos, no tienen nombre, ni cara ni voz, hasta que aparecen y te cambian la vida.
Todos los días uno puede hacer magia. Todos los días podemos ser magos, descubrir nuestras habilidades y usarlas.
Sin superpoderes, sin trucos, sin ilusiones, hacer magia con lo que se tiene, y sonreír.
Ya lo dijo el dolape, el mago, si uno cree, si tiene fe en lo que ve, eso que ve es real.
No hace falta ser magos por un día, solo hay que abrir los ojos y ver, en una comida, en un olor, en una mirada.
La magia que la vida nos regala todos los días.
Siempre buscamos soluciones mágicas, adelgazar en tres días, hacerse rico en tres semanas, y ahí no está la magia de la vida.
La vida no nos regala fórmulas mágicas, eso pasa en el cine, en los libros, en la tele.
La vida si está llena de magia, de misterios, de sorpresas, de ilusiones, de trucos.
Tal vez nos gustaría ser magos por un día, porque nada nos garantiza que algo no nos parte el eje y nos robe la magia,
nos rompa la ilusión, nos quite el amor, la vida.
Pero yo creo que es mucho mejor confiar en la magia que en las soluciones mágicas.
CASI . "No me arrepiento de nada"
"No me arrepiento de nada"
Por suerte siempre hay otra opción, y siempre hay otras oportunidades.
Una elección es una cuenta regresiva. Cuando llega a cero ya no se puede volver a tras ni arrepentirse de nada.
Que sentimiento extraño es el arrepentimiento ¿no? Porque ¿de qué se arrepiente uno?
¿Será posible que el arrepentimiento es algo que lo haga a uno arrepentirse de haber sido feliz?
Es un poco canalla arrepentirse del baile solo porque el baile se va a terminar ¿no?
El arrepentimiento por lo que hicimos mal duele, pero el arrepentimiento por lo que no hicimos es amargo.
Yo creo que hay cosas de las cuales hay que arrepentirse.
No digo flagelarlos pero dejémonos de escorchar, una filosofía medio egoísta “
ah, no me arrepiento de nada…”.
Yo, como para dar un ejemplo, me arrepiento, y me arrepiento de no haberme arrepentido antes.
Yo me arrepiento, por ejemplo, de haber hecho mucho daño y no tener tiempo de repararlo.
Me arrepiento de no haberlos amado antes. Me arrepiento de no haber sido la tía gamba desde un principio.
Me arrepiento de no haber tenido más charlas que ayuden a abrir los ojos a tiempo.
Porque pregunto, al pasar ¿Cuántas lagrimas se hubieran ahorrado si yo me redimía antes?
Un año antes, un mes antes, un minuto antes al menos.
Ustedes crecieron mucho, pero les podría haber dado más, podría haber sido la mamá que necesitaban.
Podría haber sido la tía que daba la vida una y otra vez por ustedes.
Hay que arrepentirse de lo que hacemos mal, y hay que arrepentirse de lo que no hacemos,
antes de que se termine todo y no haya más tiempo.
Por suerte siempre hay otra opción, y siempre hay otras oportunidades.
Una elección es una cuenta regresiva. Cuando llega a cero ya no se puede volver a tras ni arrepentirse de nada.
Que sentimiento extraño es el arrepentimiento ¿no? Porque ¿de qué se arrepiente uno?
¿Será posible que el arrepentimiento es algo que lo haga a uno arrepentirse de haber sido feliz?
Es un poco canalla arrepentirse del baile solo porque el baile se va a terminar ¿no?
El arrepentimiento por lo que hicimos mal duele, pero el arrepentimiento por lo que no hicimos es amargo.
Yo creo que hay cosas de las cuales hay que arrepentirse.
No digo flagelarlos pero dejémonos de escorchar, una filosofía medio egoísta “
ah, no me arrepiento de nada…”.
Yo, como para dar un ejemplo, me arrepiento, y me arrepiento de no haberme arrepentido antes.
Yo me arrepiento, por ejemplo, de haber hecho mucho daño y no tener tiempo de repararlo.
Me arrepiento de no haberlos amado antes. Me arrepiento de no haber sido la tía gamba desde un principio.
Me arrepiento de no haber tenido más charlas que ayuden a abrir los ojos a tiempo.
Porque pregunto, al pasar ¿Cuántas lagrimas se hubieran ahorrado si yo me redimía antes?
Un año antes, un mes antes, un minuto antes al menos.
Ustedes crecieron mucho, pero les podría haber dado más, podría haber sido la mamá que necesitaban.
Podría haber sido la tía que daba la vida una y otra vez por ustedes.
Hay que arrepentirse de lo que hacemos mal, y hay que arrepentirse de lo que no hacemos,
antes de que se termine todo y no haya más tiempo.
CASI . no puedo
Vi que es mi turno, mi fin de juego, desde que vi lo que vi estoy así, tildada.
El problema no es lo que se viene sino saber lo que se viene.
Yo no puedo evitar ver el futuro y no es un don, es algo insoportable.
No puedo evitar pensar en la vida que va a seguir sin mí, en que solo voy a ser un recuerdo para la gente que amo.
No puedo dejar de pensar en todo lo que no voy a disfrutar.
No puedo dejar de pensar en lo que no voy a hacer, en lo que no voy a poder hacer nunca más.
No quiero saber que se terminan los “sí, acepto”, ni que se terminen las aventuras de superhéroes.
No quiero saber que esto se termina. No quiero saber mi futuro.
Hay dolores con los que no se puede vivir, dolores que te paralizan, que te bloquean, que te tildan.
Vivir sabiendo que voy a morir me saca la pasión, los sueños, la ilusión, me vacía de vida.
No puedo vivir con el dolor de saber que voy a morir pronto.
Por eso elijo vivir con la mente en blanco, sin pasado, sin futuro, paralizada en un presente sin memoria, dormida con los ojos abiertos, tildada.
El problema no es lo que se viene sino saber lo que se viene.
Yo no puedo evitar ver el futuro y no es un don, es algo insoportable.
No puedo evitar pensar en la vida que va a seguir sin mí, en que solo voy a ser un recuerdo para la gente que amo.
No puedo dejar de pensar en todo lo que no voy a disfrutar.
No puedo dejar de pensar en lo que no voy a hacer, en lo que no voy a poder hacer nunca más.
No quiero saber que se terminan los “sí, acepto”, ni que se terminen las aventuras de superhéroes.
No quiero saber que esto se termina. No quiero saber mi futuro.
Hay dolores con los que no se puede vivir, dolores que te paralizan, que te bloquean, que te tildan.
Vivir sabiendo que voy a morir me saca la pasión, los sueños, la ilusión, me vacía de vida.
No puedo vivir con el dolor de saber que voy a morir pronto.
Por eso elijo vivir con la mente en blanco, sin pasado, sin futuro, paralizada en un presente sin memoria, dormida con los ojos abiertos, tildada.
martes, 1 de diciembre de 2009
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